Sainte-Marie-la-Mer es un municipio de 4.800 habitantes que se define como una localidad de carácter familiar. Presenta una configuración bicefálica, con un núcleo histórico situado en el interior, complementado por el barrio litoral de Sainte-Marie Plage. Actualmente, la economía del municipio se basa mayoritariamente en el turismo y en la residencia estacional.
El litoral del municipio comprende una playa de arena fina, así como dunas y dunas posteriores. Las desembocaduras del Bourdigou al norte y del Têt al sur participan en el funcionamiento hidrológico y ecológico del litoral. Este río costero es la principal fuente de aporte de arena para Sainte-Marie-la-Mer. El desplazamiento de su desembocadura hacia el sur tras la Aiguat de 1940 y la artificialización de su cuenca (reducción del caudal por embalses, impermeabilización, extracción de sedimentos, fijación de tierras agrícolas y de las riberas) han provocado una disminución de estos aportes.
Una sucesión de actuaciones de gestión directamente sobre la línea de costa a partir de los años 1960 también ha contribuido a alterar el funcionamiento morfosedimentario. Actualmente es un punto crítico de erosión a escala del Rosellón y, más ampliamente, a escala del Área Funcional Litoral Este. El municipio cuenta con seis obras de fijación de la línea de costa. Sainte-Marie Plage también es objeto de restauración dunar a lo largo de todo su frente litoral y de aportaciones de arena en el punto más sensible.
A escala secular, se observan tasas de retroceso de 1 metro por año. En la última década, la línea de costa ha retrocedido hasta 3 metros en algunos años, a pesar de la gestión establecida y, especialmente, de las aportaciones anuales de arena (m³). Algunas playas urbanas han perdido casi la mitad de su superficie entre 2013 y 2023. A nivel local, los trabajos del Observatorio de la Costa Arenosa Catalana han contribuido a generar concienciación.
Los gestores han comenzado una reflexión más sostenible sobre la gestión de la franja costera. A nivel intercomunal, Perpinyà Mediterrània Métropole dirige la estrategia, los estudios, el seguimiento y las actuaciones para avanzar hacia una recomposición espacial. El ayuntamiento quiere convertir el corazón de la estación en un escaparate resiliente. La playa en esta zona está erosionada y resulta poco atractiva. Es objeto de una tesis en ordenación del territorio que acompaña un proyecto de retroceso estratégico y de reordenación. Este contexto de proyecto, en cuestiones sensibles que afectan tanto a gestores como a usuarios, necesita ser respaldado por un enfoque participativo.