El contexto actual del litoral indica que muchos tramos de costa sufren escasez de sedimentos y se sabe que, además, las características meteorológicas y marinas experimentarán cambios importantes, afectadas por la subida del nivel del mar y cambios en los regímenes de tormentas.

A estos factores se suma una ocupación humana masiva que continúa creciendo. Por todo ello, la adaptación de las zonas costeras a las dinámicas físicas actuales y futuras constituye un auténtico reto para la sociedad.

La franja fronteriza franco-española no es una excepción a este problema, como demuestra la presencia de numerosas estructuras duras de defensa y los daños causados por fuertes temporales como el Gloria en 2020.

Por ello se considera fundamental disponer de un diagnóstico exhaustivo de la situación actual y de la posibilidad y utilidad para los gestores de orientar sus métodos de gestión hacia soluciones basadas en la naturaleza, con el objetivo de reforzar la resiliencia y la adaptación del litoral frente a los riesgos asociados al cambio climático.